DESERTIFICACIÓN
Por Biól. Nasif Nahle Sabag
26 de Junio de 2004Actualización: 29 de junio de 2007

DATOS ACTUALES:

El 13.5% de la superficie continental es tierra de cultivo. El 4% son tierras que se cultivan permanentemente.

Un tercio de la superficie continental está perdiendo la capa de suelo fértil.

Desde 1490 a la fecha, más de 4.16 mil millones de hectáreas de suelo fértil han sido degradadas, ya sea por variaciones climáticas naturales, como por las actividades agrícolas, ganaderas e industriales y por el crecimiento urbano de poblaciones humanas.

Más de 20 mil millones de toneladas de suelo fértil se degradan cada año.

NUESTRA EXPERIENCIA:

Año de 1987, el cielo diurno de más de una cuarta parte del hemisferio occidental entre el Trópico de Cáncer y el Ecuador terrestre se oscureció por una densa nube de polvo rojo arrastrada por los vientos. El espectáculo anaranjado tardó más de cuatro horas.

Diez años después, en el mes de Agosto de 1997, viajando a la ciudad de Zacatecas, México, nos topamos con una carretera Panamericana obstruida por... ¡Dunas de Arena Rojiza! Lo que antes conocíamos como grandes extensiones de tierras de cultivo, se presentaba ante nuestros ojos como un gran desierto, con dunas de arena y suelo calizo.

Año 2001, una vez más, nuestro cielo se cubrió con una densa nube de polvo. Una luz rojiza nos envolvió durante más de dos horas. El origen de esa tierra fue el mismo, campos de labranza de los estados de Zacatecas, Durango y San Luis Potosí. Esta vez, el área de dispersión fue más amplia, pues en Texas reportamos también el fenómeno.

¿QUÉ ESTÁ OCURRIENDO?

La desertificación de grandes extensiones de tierras de cultivo debido a la sequía prolongada por más de 12 años y el abandono de los campos por campesinos Zacatecanos que se mudaron al extranjero en busca de mejores condiciones de vida para ellos y sus familias. En pocas palabras, el hambre de quienes cuidaban y cultivaban las tierras.

El término desertificación se refiere a la degradación o empobrecimiento de los suelos en zonas áridas, semiáridas y sub-húmedas debido a la Variabilidad climática y a algunas actividades humanas. Podríamos asegurar, sin temor a equivocarnos, que más del 50% de la desertificación mundial moderna ha sido causada por los seres humanos.

Entre las actividades humanas que han contribuido a la desertificación se encuentran la Agricultura y el Pastoreo intensivos. También se ha relacionado directamente con la contaminación atmosférica y del suelo, mediante las cuales varias substancias contaminantes destruyen diversas formas de vida que proveen a los suelos de nutrientes útiles para muchas especies vegetales o animales; por ejemplo, los aluminatos, el Ácido Sulfúrico, el Ácido sulfhídrico, el Dióxido de Azufre, el Trióxido de Azufre, etc.

La desertificación ocurre espontáneamente en la naturaleza como una de las etapas finales de las sucesiones ecológicas. Sin embargo, con la unión del Variabilidad Climática y el aumento en la densidad de las poblaciones humanas, las cuales exigen cada vez mayores cantidades de alimentos provenientes del campo, se han degradado los suelos de los ecosistemas áridos, semiáridos y sub-húmedos por la sobreexplotación agrícola y ganadera. Éste fenómeno se ha extendido a todos los continentes.

En Europa, los países más afectados por la degradación de los suelos son Armenia, Azerbaiyán, Bulgaria, Rumania y Rusia.

En los Estados Unidos de Norteamérica, la erosión por el agua, la sequía continua, las actividades rústicas intensivas en campos de cultivo y no cultivables han provocado una muy visible desertificación que ha posicionado a la problemática del Medio Oeste y las praderas de las tierras medias (Grandes Llanuras) como uno de los fenómenos más destructivos en la Unión Americana.

Texas comparte con el Medio oeste y las Grandes Llanuras un nivel muy alto de degradación de los suelos como resultado de la sequía continua, la erosión debida al viento y la explotación inconsciente de las tierras a través de las actividades rurales e industriales.

El avance incontrolable e irreversible de la desertificación en los Estados Unidos son una situación muy frustrante y son un  buen ejemplo de cómo influyen directamente los asuntos políticos en la devastación de los otrora dinámicos ambientes.

África es uno de los casos más aterradores,  pues más de mil millones de hectáreas de ecosistemas áridos, semiáridos y de sabana ya han iniciado un proceso irreversible de desertificación. Ahí, la desertificación es debida a la destrucción incontrolada de grandes extensiones de pastizales y selva, la sobreexplotación agrícola y ganadera, la irregularidad de las precipitaciones pluviales con largos períodos de sequía y la acción erosiva del viento y del agua. Se calcula una tasa de degradación de los suelos de más de 100 mil hectáreas por año. Las áreas desertificadas en África alcanzan ya 2/3 del continente Africano.

Asia posee 1,700 millones de áreas desérticas, y las actividades de los pobladores continúan expandiendo dichas áreas.

China es el país más afectado, en donde la industrialización acelerada ha propiciado la destrucción de pastizales y bosques templados para el establecimiento de zonas industriales y agrícolas. En este país, la desertificación se ha visto acelerada en los últimos tiempos por un incremento en el uso del carbón vegetal como energético. Grandes áreas de bosques han sido taladas para obtener carbón vegetal para la industria.

En América Latina existen 20.5 millones de Km2 de desiertos. El más famoso es el desierto de Atacama, en Chile, que ya se extiende desde la frontera Sur de Perú, hasta el Norte de Argentina, con una longitud de cerca de 1000 Km y una anchura de 160 Km. El desierto de Atacama es muy antiguo y posee suelos volcánicos y salinos; sin embargo, la agricultura que se realiza en su periferia ha propiciado su avance en un período de apenas 10 años.

En México se ha formado un cinturón de desertificación severa que abarca desde Sonora hasta San Luis Potosí. Este cinturón de desertificación es continuo y amplio (incluye a Chihuahua, Durango, Zacatecas, Coahuila, y San Luis Potosí). Este cinturón de degradación de los suelos se debe al exceso de explotación agrícola de la tierra. Otras áreas de la República Mexicana que ya presentan desertificación grave son el Sur de Veracruz y los estados de Chiapas, Guerrero, Oaxaca y Michoacán. En estos estados, la sobreexplotación agrícola y la tala de árboles ha contribuido grandemente a la erosión del suelo.

En Nuevo León, México, el área de desertificación comprende los municipios de Zaragoza, Dr. Arroyo y Galeana. En Galeana el problema se ha acentuado debido a los incendios forestales durante la pasada época de sequía. El Área Metropolitana de Monterrey ha continuado su urbanización descontrolada, de tal forma que las áreas de matorral de montaña casi han desaparecido por la construcción de condominios, fraccionamientos y complejos habitacionales. Además de la urbanización descontrolada, se han introducido especies vegetales foráneas para ornamentación urbana y doméstica que han propiciado la emergencia de plagas y agentes patógenos que son transportadas por los individuos importados desde regiones frías, amenazando así a la flora local.

EFECTOS DE LA DESERTIFICACIÓN

Los pastizales, los semidesiertos y los pastizales húmedos son el hogar de miles de especies animales que son aniquiladas al destruirse el Bioma. Ésta ha sido una de las causas principales de disminución en la biodiversidad en todo el planeta.

Los pastizales, los semidesiertos y los bosques subtropicales producen alrededor del 15% del Oxígeno del planeta.

El humus o capa fértil de los ecosistemas áridos, semidesérticos y de pastizales húmedos retienen el agua de lluvia por largos períodos, impidiendo que fluya impetuosa y vertiginosamente o que se evapore con rapidez.

La desertificación se establece como la pérdida de la capa fértil de los suelos (humus), que es la que da sustento alimenticio a los vegetales tanto silvestres como cultivados, y que también sirve para retener el agua. De esta manera, la desertificación afecta a la economía de las naciones dependientes de la agricultura, pues hace que disminuya la productividad agrícola.

La degradación de los suelos significa menos producción de alimentos para la especie humana y sus ganados. Menos suelos fértiles equivale a menos alimentos y más hambre sobre el planeta.

Yo no dudo, en absoluto, que la tala inmoderada de bosques, el desmonte (limpiar terrenos de todo tipo de vegetales silvestres para prepararlos para la siembra), el crecimiento de las manchas urbanas y el sobrepastoreo sean los verdaderos generadores de cambios en el clima local y regional.

También estoy seguro de que el bióxido de carbono emitido por los seres humanos NO es el causante del calentamiento global de 1998 ni del cambio climático. Pero, analizando los cambios de clima y calentamientos locales y regionales debidos a la desertificación, definitivamente, los seres humanos somos la causa principal.

¿QUÉ PODEMOS HACER?

La responsabilidad nos involucra a todos; sin embargo, poco podemos hacer por frenar el avance del deterioro de la capa fértil de suelo.

El abandono de las tierras fértiles durante los próximos 100 años solo podría regenerar el 1% de la capa ya destruida.

Es imperioso que se detenga ahora mismo la tala descontrololada e impulsiva de bosques en todo el mundo. La práctica de quemar pastizales y matorrales para desmontar terrenos que se dedicarán al cultivo o a la vivienda debe catalogarse como transgresión grave contra la humanidad.

Cada nación ha creado comisiones de investigación para detener el problema de la desertificación; sin embargo, su labor fuera del papeleo burocrático ha sido inútil hasta el momento, pues en la lucha contra la desertificación, los seres humanos estamos en absoluta desventaja. Sabemos cómo provocar la destrucción de la Biosfera, pero no sabemos cómo revertirla.

LA DESERTIFICACIÓN ES IRREVERSIBLE. LO ÚNICO QUE PODEMOS HACER ES ENSEÑAR A OTROS A NO COMETER NUESTROS ERRORES. MÁS QUE TODO, PARA PREVENIR ESTE GRAVE PROBLEMA AMBIENTAL. UNA VEZ ESTABLECIDA, LA DESERTIFICACIÓN NO SE PUEDE REVERTIR.

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BIBLIOGRAFÍA

Ash, Caroline. Desert Rescue. Science, Vol 291, Issue 5509, 1667 , 2 March 2001.

Brown, James H., et al. Complex Species Interactions and the Dynamics of Ecological Systems: Long-Term Experiments. Science, Vol 293, Issue 5530, 643-650 , 27 July 2001.

Sustainable development of drylands and combating desertification.
http://www.fao.org/documents/show_cdr.asp?url_file=/docrep/V0265E/V0265E00.ht
m. FAO's Website.

Desertification. USGS's Website: http://pubs.usgs.gov/gip/deserts/desertification/

Frazier, Thomas W. Natural and Bioterrorist/Biocriminal Threats to Food and Agriculture. Annals of the New York Academy of Sciences 894:1-8 (1999). New York, NY.

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