Cúmulo de Galaxias 1E 0657-556 (Credit: NASA/Hubble). Prueba Directa de la asimetría del Universo conocido.
Montón de asimetrías en el Falso Vacío. Nosotros y todo el Universo existimos gracias a una asimetría ocurrida en el Falso Vacío antes del Big Bang que produciría una Inflación infinita.
LA NATURALEZA DE LA GRAVEDAD
La gravedad es una de las cuatro fuerzas fundamentales del universo. Hasta la fecha, los científicos todavía no hemos llegado a una comprensión clara de la naturaleza de la gravedad. La única cosa que sabemos es que la gravedad actúa sobre la materia y siempre es positiva. Para que la fuerza gravitacional sea evidente, tenemos que considerar cuerpos con alta densidad de energía y/o materia. La fuerza gravitacional es menos evidente en el nivel molecular y es insignificante en el nivel cuántico.
Existen muchos errores en nuestro conocimiento con respecto a los efectos de la gravedad en la naturaleza; algunos de esos errores son de plano evidentes, mientras que otros son bastante intrincados.
Un ejemplo reside en que los astrónomos modernos insisten en relacionar las teorías clásicas, basadas en la observación y la experimentación, con la teoría de la relatividad de Einstein, basada puramente en razonamiento matemático. Casi todos los astrónomos hablan de distorsiones del espacio y del tiempo (algunos de ellos insisten en la distorsión del espacio-tiempo) y de cómo la gravedad puede alterar y modificar la forma del espacio y del tiempo.
Consideremos aquí la “dilatación del espacio”. Consigamos un panorama exacto de esta clase de pseudociencia definiendo qué es el espacio. Espacio se define como una continuidad tridimensional ilimitada en la cual el universo ocupa una región definida y finita.
De la definición antedicha, consideremos ahora los puntos de vista más importantes. El espacio es una continuidad tridimensional la cual puede existir con o sin contenido, es decir energía y/o materia. Por lo tanto, el espacio no tiene las características de la masa y/o de la energía, es decir, el espacio existe independientemente de la existencia de la materia y de la energía.
He leído en muchos artículos (por ejemplo, Ron Cowen. 2001) (4) que el “espacio se expande”, es decir, que el espacio se extiende. Ésta es una conjetura absolutamente ilógica porque lo que observamos es que el universo (materia y energía) se amplía más allá de sus límites físicos, pero si el espacio no existe más allá de los límites físicos del universo, el universo no podría ampliarse porque los fotones y la materia no tendrían ningún espacio para infiltrar. En otras palabras, es la colección de materia y energía lo que se está expandiendo, no el espacio. El espacio está aquí y allá, es tridimensional, infinito e ilimitado, y no puede ser afectado por la gravedad porque la gravedad actúa solamente sobre la materia y la energía, no sobre el espacio en el cual existen la materia y la energía. Un axioma útil es que el espacio no puede ser creado ni destruido, sino solamente permeado.
El vacío verdadero contiene nada; solamente es espacio. Las distorsiones gravitacionales que pueden observarse rodeando objetos estelares masivos, por ejemplo una estrella, son distorsiones de la trayectoria de los fotones, los cuales son desviados por el tirón ejercido por la fuerza gravitacional del cuerpo celeste. El espacio continúa como antes y no es torcido de alguna manera. En pocas palabras, lo único que se distorsiona es la forma o la trayectoria, no el espacio. Lo mismo se aplica a la “expansión del espacio”. El espacio no se puede expandir por ningún medio; el espacio es un lugar; un lugar puede ser ocupado o ser llenado, pero no puede ser expandido, estirado, comprimido o torcido.
El espacio vacío es homogéneo y simétrico, es decir, tiene el mismo aspecto en todas partes y se extiende hacia todas partes. El espacio vacío comienza en aquél punto en donde se sitúa el fotón más lejano que viaja hacia el vacío verdadero. Más allá de ese punto, el vacío prevalece; más allá de ese punto no hay luz, energía o partículas de la materia. Es el espacio entre nuestro universo y otros posibles universos lejos de nuestros límites de observación y aún más allá.
LO OBSCURO DE LA ENERGÍA OBSCURA
En mi rondar por las nuevas teorías cosmológicas, me topé con un artículo de APS-NEWS, publicado por la American Physical Society, de la cual soy un orgulloso miembro, en el cual el redactor expone sobre la evolución de la hipótesis de la energía obscura para explicar la expansión acelerada de nuestro universo, la cual fue descubierta en 1998.
El descubrimiento de la aceleración de la extensión fue hecho por dos equipos independientes de astrofísicos y publicado en la revista Science el 18 de diciembre de 1998. (5)
Me preocupa la frialdad con la cual estos astrofísicos conjeturan sobre ciertos factores con los cuales intentan explicar la aceleración de la expansión del universo, siendo que las explicaciones naturales y lógicas se fundamentan dentro de la visión de la física clásica.
Ellos razonan que el 30% de la materia en el universo ejerce una fuerza atractiva suficientemente grande como para retardar la expansión del universo causando su colapso para finalizar en el Gran Implosión o Big Crunch (que es exactamente lo contrario a la gran explosión o Big Bang). Sin embargo, dado que han observado que el universo está acelerando su expansión, tuvieron que recurrir a una inexistente constante cosmológica, que ya había sido inventada originalmente por Albert Einstein para reconciliar su idea de un universo estático con su teoría de la relatividad general. Esta vez, los astrofísicos restablecieron la vieja constante lambda o constante cosmológica que Einstein había rechazado como inadmisible, y han procurado aplicarla de la manera opuesta, específicamente, para explicar que el universo no es estático y que se está disgregando a velocidades aterradoras.
Para explicar la expansión acelerada del universo, los astrofísicos introdujeron la constante cosmológica (lambda); sin embargo, para poder explicar la existencia de lambda, tenían qué encontrar suficiente energía en el espacio vacío que ejerciera una fuerza lambda que actuara sobre la materia y la energía “normales”. Así, inventaron dos nuevos componentes físicos universales, la energía obscura y la materia obscura. Ahora tenemos tres factores ubicuos (es decir, que ocupan el universo entero y más allá) aunque estos factores no se pueden observar o detectar mediante los sentidos y técnicas humanas: materia obscura, energía obscura, y energía del vacío verdadero (la energía de la nada).
La energía obscura se concibió como una forma de energía evasiva con una cualidad excéntrica: que puede invertir la atracción gravitacional produciendo gravedad repulsiva (negativa). Es vano precisar que la gravedad repulsiva nunca se ha observado en este universo. Aquí, tropezamos con el primer problema, nosotros asumimos teóricamente que las cuatro fuerzas fundamentales del universo estaban alguna vez formando una sola fuerza unificada e integrada por las cuatro fuerzas fundamentales, las cuales eran indistinguibles una de las otras; explícitamente, que las cuatro fuerzas fundamentales no existían, sino una sola fuerza primordial.
Cuando ocurrió la expansión exponencial del universo a partir de una burbuja de falso vacío, la fuerza primordial unificada fue dividida en las cuatro fuerzas fundamentales que actualmente observamos. Si rompiéramos el esquema, encontraríamos que la única fuerza existente es la fuerza electromagnética, pero manifestándose en cuatro formas heterogéneas actuando en los diversos estados y niveles jerárquicos de la materia.
Por ejemplo, la gravedad actúa sobre y reside en la masa, sin ninguna adjunción a cargas electromagnéticas. Si no hay masa, no hay gravedad; si no hay energía, no hay gravedad. El razonamiento de los creadores de la energía obscura, de la materia obscura y de la energía del vacío verdadero es similar pero erróneo: Si no hay masa, hay antigravedad; si no hay energía, hay antigravedad. Sin embargo, para generar una fuerza de repulsión, necesitaríamos energía que actuara en cada punto del Universo, en cuyo caso, la densidad de esa forma de energía tendría que ser miles de veces mayor que la densidad de la bien conocida energía observable. Si esa clase de energía estuviera presente de hecho en todas partes en densidades que superaran a la fuerza de gravedad, serían fácilmente detectadas. Pero no es así y, lo que es más, no es visible ni medible. Es decir no existe.
La idea es una invención de una clase de energía que cambia irregularmente y no pueda ser afectada por la materia y la energía ordinarias, pero que puede actuar sobre la materia y la energía ordinarias. La idea completa es más obscura que la hipótesis etérea más obscura. Estos tres factores, materia obscura, energía obscura y energía de la nada, son francamente cosas paranormales o místicas.
La gravedad es generada por el flujo de corrientes, de su intensidad, de la frecuencia, etc., que es clara evidencia de la influencia del electromagnetismo sobre la gravedad. Podríamos aplicar el mismo criterio a las fuerzas débil y fuerte. (6)
Somos capaces de encontrar que la fuente de las fuerzas débil y fuerte es la fuerza electromagnética. Realmente, hemos dividido teóricamente a la fuerza unificada primordial en cuatro fuerzas según nuestra opinión actual. Sin embargo, la fuerza unificada ha sido siempre igual y no hay razón para dividirla. Asumamos que la fuerza unificada primordial pasó de un universo a otro universo a través de un túnel cuántico y que esa fuerza unificada primordial produce su efecto sobre cuatro diversos niveles con cuatro atributos discretos - las cuatro fuerzas constituyen una continuidad desde el cosmos macrofísico hacia el cosmos microfísico y viceversa.
REFERENCIAS
1. Barrow, John D. The Book of Nothing. Pantheon Books; 2000, New York, New York.
2. Randall Lisa, Soljacic, Marin, and Guth, Alan H. (MIT). Supernatural Inflation: Inflation from Supersymmetry with No (Very) Small Parameters. 1996, Nuclear Physics B472, 377-408.
3. Hivon, E. and Kamionkowski, M. A New Window to the Early Universe. Science; 15 November 2002: Vol. 298. No. 5597, pp. 1349 - 1350.
4. Cowen, Ron. A Dark Force in the Universe-Scientists try to Determine what’s Revving up the Cosmos. Science News April 7, 2001: Vol. 159. No. 14, pp. 218-220.
5. Glanz, James. BREAKTHROUGH OF THE YEAR: ASTRONOMY: Cosmic Motion Revealed. Science 18 December 1998: Vol. 282. No. 5397, pp. 2156-2157.